Cuando el ser humano entra en pánico muy difícilmente puede cambiar su forma de ver las cosas, en el mundo la video vigilancia toma su buum operativo a partir de un acontecimiento que dejó su marca registrada en las mentes y en la forma de encarar la seguridad.
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 han impuesto la seguridad como prioridad de la agenda mundial. Desde entonces, se ha ido desplegando en todos los niveles una plenitud de medios que se consideran útiles en la lucha contra el terrorismo, entre los cuales se cuenta la vídeo vigilancia. Sin embargo, ha quedado un poco de lado el interrogante sobre su eficacia, la adecuación entre los objetivos que se buscan y los instrumentos que se emplean, al igual que su impacto en las libertades, especialmente a largo plazo.
En un entorno mas local, dentro del trabajo, la oficina el laboratorio de cómputo o el banco estamos rodeados de pequeños aparatos que nos siguen y capturan nuestras imágenes sin permiso de nadie... ¿Está permitido ésto?.
Si bien es cierto el ser humano tiene derecho a la seguridad en todos los aspectos también es su derecho el respeto a la vida privada, como proteger a las personas sin violar su derecho a la privacidad. En Europa ya existen ciudades video vigiladas, con el permiso de quiénes, si los ciudadanos somos quienes permitimos o no el uso de nuestra privacidad.
En mi opinión la video vigilancia es el mejor recurso de las tantas opciones de seguridad, pero detrás de esta simple solución deben existir leyes y reglamentos que delimite el que debe ser almacenado, que imágenes deben ser reveladas.
Ir a un hotel y dormir con la comodidad de "Adán" se debe pensar dos veces, pues sabemos que existen ojos mirando cada movimiento que tenemos.
La seguridad es una prioridad, pero nuestra privacidad es sagrada.
domingo, 22 de enero de 2012
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